LA ISLA DE LAS CEREZAS

Poesía erótica y de amor desesperado

domingo, 26 de marzo de 2017

Sin interferencias


La voz elástica del espacio me apresa y me lleva hasta ti para un baile de nuevos abrazos. 

Se vacía el tiempo, de la rabia de la ausencía. 

Todo es magia cuando me acaricias el cuello con tu susurro secreto de pájaros. Nacen margaritas en mis manos y me envuelven aromas de mundo, verdad y dulces pétalos. Desnúdate en mis labios. El universo es sólo una ola pequeña que nos contempla desde el océano. Háblame al oído de la continuidad de la luz y arráncame la sombra. Quiero sentir todo el peso de tu amor sobre mi, sin interferencias.

Me besas la espalda



Me besas la espalda y detenemos la lluvia. Traes en los labios el origen del agua. Contemplo la ceremonia del abrazo: tú y yo, y en medio un océano desconocido de voces. El caudal de la vida nos recorre y nos entregamos a la incertidumbre de los cuerpos. ¿Eres tan mío como te siento? Quédate respirando alrededor de mis suspiros. Los aceites rojos del aire nos rodean en círculo. Me arrodillo para saborear tu nombre. Un viaje sagrado hacia la luz se macera dentro de mi boca. Bajan las estrellas. Sube, despacio, la noche.

sábado, 25 de marzo de 2017

Precipicio azul de caracolas fugaces


A veces lloro y es tu recuerdo que intenta ver el mar. Todavía duermo bajo la estrella violeta que encendió mil besos y una llaga.

Fue tan injusta aquella despedida antes de tiempo.

Cuando la noche pierde gravedad, imagino que vuelves y apoyas tu voz en mi espalda. Los números del cielo son pares y tienen nubes.

Nunca es tarde. Todas las horas de mi cuerpo se agolpan en nuestro precipicio azul de caracolas fugaces.

viernes, 24 de marzo de 2017

Nos encerramos en el otro



Nos encerramos en el otro
como si no hubiera nada más,
sólo piel memorizado danzas.

Este silencio de mundo
se ha llevado el frío. Ven
y sueña un largo abrazo conmigo.

El mar nos está respirando...
¡Llevas tanto fuego en las manos!
¿Qué voy a hacer ahora
con este deseo desesperado?

Rompo todos los lazos,
incendio mi soledad apasionada
y me someto a ti
en cuerpo, galope y alma.

Dos instantes suicidas




No quiero más materia que tu aire, desovillar la Historia, amarte así con la luz pausada de mis labios.

La paz del agua, 
el viento calmándose, 
los pájaros,
tu voz contando astros...

Los dos sabemos el final: un mundo de esporas se agrandará entre mis ojos y tu cuerpo (el jardín de la distancia, el dolor blanco, la soledad). Seremos dos instantes suicidas corriendo hacia el mar.

Espérame en la orilla - no podré estar sin ti -  y concédeme la última caricia. 

Mi aliento


  Mi aliento en tu piel como un sollozo inevitable del deseo. 

He pensado en ti, dentro de la bañera, con la noche cayendo a gotas entre mis piernas. Tienes la voz templada. Es tan suave el tiempo entre los racimos de tu cuerpo... Subo por tus senos con mis párpados vírgenes. La primera vez de tu sonrisa en mi espalda retiene el universo, pausa de marzo, brisa de almendro. Eres nube de luz sobre la que extiendo todos mis anhelos. 

En tu mano continúa creciendo la luna... 

Tu boca envuelve el aire que respiro. Ahora que me arrastro y sueño, soy pájaro nómada. Voy y vengo de la Tierra para acariciar tu ombligo. ¿Cuándo abandonaste el cielo donde nacen los suspiros? Un soplo rojo de volcán invade mi alma. El mar en estado de fuego me eleva hacia ti. Navego. Estrellas. Olas. Y no hay suficiente lava para calmar la sed que siento en los dedos.

miércoles, 22 de marzo de 2017

En la celda abierta de la espera


Han florecido las ramas del cielo y vuelven los pájaros de entonces. 

La promesa inmutable de tu mano (la caricia)
El aire de estrellas rojas
El sol girando dentro de un jardín calmado
El calor de los pétalos (rocío o lágrima)
El presagio del mar, 
la verdad de las olas sobre el mundo que cambia.

El tiempo se acaba, pero no la tarde (la eternidad de tu palabra).Tu beso es una tregua de la evolución. Me quedo en ti. No quiero ver cómo avanza el siglo, los viajes de fin de semana a la luna, los parques acuáticos en las nubes. 

Las hojas siempre caen y yo necesito abrazarte y sentir contigo el transcurso lento de las horas.

Llegará la ausencia,
la herida del vacío,
la sangre oscura de la noche,
tú en otro cuerpo
y yo atrapada en el amor sentido,
en la desesperación del olvido,
en la celda abierta de la espera.