LA ISLA DE LAS CEREZAS

Poesía erótica y de amor desesperado

jueves, 22 de junio de 2017

Nostromo


La noche es un puente y voy hacia ti con la boca vaciada de lamentos. Lléname de tu saliva y mira la humedad que se desata en mis ojos. Quiero oir tu voz entre mis piernas. Háblame del mar y finge ser ola que baña mis muslos de luz y verbo. Así, como un suspiro de agua que busca el cielo. Ya están despertando los pájaros en mi espalda. Comparte mi vuelo. Seamos una única figura que sube en continuo movimiento. Haz que salga de mis hombros la última gota de fuego. Y después déjame caer sola, gravitando entre la espera y el recuerdo. 

Tengo que confesarte que pienso en ti cada vez que me quito la ropa y, desnuda de superficie, supero mi miedo al deseo. Ahora que vuelvo a estar en la tierra, súbeme a tu nave espacial y descubramos una nueva especie del universo. Bésame los dedos. Enséñame el idioma cifrado de tus secretos. Guarda en tu memoria los nombres que hoy le has puesto, casi ebrio, a mi cuello. Acaba ya con el aire que separa nuestros cuerpos. Y muere para nacer en mí, como una línea indivisible que atraviesa el tiempo.

martes, 20 de junio de 2017

Libertad de seda


Tu beso recorre la planta de mis pies como una leve caricia de aliento y me dices que todo irá bien, incluso en nuestros desacuerdos recurrentes. Después subes y yo me trenzo con la idea de tus manos por el resto de mi cuerpo. ¿En qué siglo de invierno se acabará este deseo? Rozas mi unicidad y lo dejo todo (mi ropa, el mundo, el silencio) para ser tuya por encima del tiempo. Agosto nos ha marcado con varias cicatrices de sus sueños. ¿Cómo voy a seguir mi vuelo de verano, si no te tengo? Rescata mis labios del vacío. ¿Lo ves? Está agonizando la luz de ese astro y yo tiemblo. Tu voz se ancla en el núcleo femenino de mis últimos miedos. Y una libertad de seda me estalla dentro.

Exaltación


Me he sorprendido a mí misma, apoyada en la pared, pensando en tu espalda. Y ha ocurrido: la revolución silenciosa de mis dedos, al tocarte. He sentido en el cuello, el aroma de tu caricia, la mezcla de fuego y aire. Me he curvado, he caído al suelo. Y he empezado a suplicar más noche. He roto los amaneceres de mi memoria. Y así, estrellada, me he entregado a tus labios. Haz de mí sólo una voz caliente de la luna. Aísla mi canto con tus piernas entre mis piernas. Vamos a fugarnos del silencio. Hay mil gritos azules esperando. Enciende con tu gruesa luz, la hunedad de mis hogueras. 

Proyectas el cielo en mi cuerpo. Veo pasar nubes por el ancho de mis caderas. Voy a salir de mí, para besarte con la vida que no me pertenece del todo. Quiero sentirte, universo que se mueve, hasta alcanzar el infinito soñado por las flores. El instante vuelve a ser Belleza. Muérdeme los hombros. Márcame con la exaltación de tu saliva. Y dime otra vez, cuánto me quieres.

Estado de sitio



Despacio, tus labios me traen el sonido del agua y la verdad única del fuego. Rodeas mis ingles y declaras el estado de sitio. Me habitas con la lengua. Intento levantarme. Necesito desaparecer del mundo, volar en dirección opuesta al caos emergente. Pero tú me obligas a quedarme, debajo de ti, despertando cada selva escondida en mis sentidos.

lunes, 19 de junio de 2017

¡Oxígeno!


Toda la nieve cae sobre mi ombligo, como el frío perenne de un amor olvidado. Demasiadas lágrimas para una tarde de junio. Pienso en ti y se reabren los círculos del dolor. ¿Cuántas heridas soportarán mis ojos?. Se van agotando las nubes, el color, los sueños colgantes... Todo es producto de mi imaginación. Lo sé. Incluso tú que llegaste aquella noche blanca de luna roja y te has quedado latiendo en la pausa de mi pulso. Tengo miedo. Creo que estoy viviendo sin aire. Te esperaré en mi ahogo hasta las lluvias de otoño. Tu abrazo tiene la cantidad de oxígeno que necesito para continuar respirando.

domingo, 18 de junio de 2017

Poema de otoño


No bebas hoy mi agua de estrella
que contiene lágrimas de árbol,
el otoño,
la percepción de permanencia,
un remolino de voz delimitando
los intervalos del amor:
[los días y los besos), [las noches y los sueños).

Ven cuando llegue la primavera
y seamos caricias nuevas huyendo de la distancia.

Contemplación geométrica


Rózame una vez más, amor. Acaríciame, como una lágrima de nube que anhela el océano. Se han puesto en marcha todos los laberintos de mi cuerpo. Creo que he nacido para esta contemplación geométrica que me haces con las manos. Mi aliento va trepando hacia tu cuello. Allí quiero quedarme, como un suave sol de invierno. Y recibir la noche de tu lengua, en mi espalda.

Me estoy convirtiendo en grito animal - gata que bebe, mujer que ama-. Necesito soltar ya contra tu pecho, la agonía de mi boca. Álzate en mí ahora. Álzate hasta que revivas dentro, muy dentro de mi alma.