LA ISLA DE LAS CEREZAS

Poesía erótica y de amor desesperado

viernes, 28 de abril de 2017

Así, despacio, sin límites.



Así,
despacio,
sin límites. 

Despliego el sentido del tacto y la risa
permitiéndole al Tiempo detenerse o seguir.

Yo me instalo
como un pliegue más de tu piel,
entre tus piernas, 
buscando lugares conocidos para mi lengua.

Recoge el deseo de mis lágrimas


Por favor, recoge el deseo de mis lágrimas antes de llegar al mar y convertirse en substancia universal que genera partículas de vida. Bésame en la espalda, deja marcado el camino a casa, el cruce de mi existencia con tus labios. Lo sé. Alimentas estrellas con los ojos. Tú miras. Todo brilla, incluso la ausencia de luz. Y yo sueño con un mundo mejor entre tus brazos.

El secreto de los peces


Se marchita el fuego dentro de la rosa,
toda verdad encierra la libertad de tus labios, 
- el rojo amor que vuela entre nubes y pájaros -.

Mi sueño enfermizo con tus ojos
vuelve una y otra vez a mi pensamiento.
No soy yo quien ama o piensa,
todos los sentimientos pasan por mí
y se quedan atrapados en la tristeza.

Dónde suena el otoño de los árboles,
en qué espacio de enebros 
(el mundo natural:
los números descansan del infinito
y de mis suspiros eternos).

Llueve mar sobre mar, abismo circular
que contiene el secreto de los peces,
la vida subaérea.

Vuelve. Prometo no hablarte
del mundo celeste de los astros
después de desmayarme en tus manos.


Como una margarita violeta


Como una margarita violeta que nace de la última gota de la Tierra, late esta tarde mi corazón.  Con la agonía del agua que desaparece, una voz que se pierde o una luz que se olvida. Busco el resplandor después de la sombra, la pureza de la vida. Me uno a ti, sintiendo en el alma la humedad del dolor que termina. [El agua. La voz. La luz.] Dejo en la mesilla mis recuerdos tristes y te muestro la línea del futuro a su paso fugaz por mi boca. Si me besas, viajeremos juntos por una isla multitemporal. Tu y yo, y todos los universos.

jueves, 27 de abril de 2017

Toda iluminación tiene su sombra


La primavera, esta vez, tiene el calor exacto del vacío y entre mis manos juega la Memoria a ser planeta.

La otredad no se rinde ni en mi espalda, me fabrica ruedas con las que avanzar (las alas pertenecen a mis antepasados).

Sueño con pájaros de luz, con su vuelo rojo allá en el horizonte recreado en un cuerpo de mujer.

Y miro las estrellas alejarse unas de otras, expandiéndose el espacio detrás de mi nuca.

Toda iluminación tiene su sombra.



Noria

Me gustaba ver la Noria en el Muelle de las Delicias,
imaginar tu beso en la última cabina.

El aire giraba
y yo contigo
y yo en tus brazos.

Te quería desde el río,
lámina de luz viva inmóvil
en la que buscaba la corriente
de tus ojos
y sentía el escalofrío de toda la ciudad
cuando tu mano bajaba por mi espalda
hablándome del futuro.

Aún




Aún te veo en todos los lugares, 
zig-zag de referencia en mi vértigo.

Estás en el Parque de la Almendra. 
Te imagino ave 
que construye nidos en las manos 
para las soledades de mi cuerpo. 
Subo por los volcanes invisibles 
de tu recuerdo. 
Llego a la cima (sol y verbo).
Copos de lava se deslizan 
por el desorden del tiempo.

Tu voz es el agua dulce de las Termas,
la luz elevada del Monasterio.

En tus ojos encontré el mar
(la vida, la noche, el deseo). 
Y hoy no me queda de ti 
más que un beso, muriendo.