Presientes la intención
de mis dedos, la piel
que quiere ser sudor
en otra existencia. Voy
a mirar la suavidad que
asoma. Si quisieras
quedarte hoy a oír
la luz de los árboles,
las pausas de la brisa.
Túmbate donde mi
aliento está naciendo
alterado y deshójate
en el ritmo compartido.
Después el agua nos
reclamará el diezmo.
Acumularemos deuda
cuerpo con cuerpo, en
la divinidad de la fricción
ocre.
© Laura Villanueva Guerrero
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