Abriste mi cuerpo
hasta volverme
loca de luz.
Sigo deslumbrada
en el beso sin herida.
Mi afán de búsqueda
calma el holograma
de las noches.
No he perdido la fe
en la primavera.
Hay aromas que saben
cruzar la eternidad
y desde allí nos nombran,
como si fuésemos
los ángeles elegidos
para el fin del destierro.
© Laura Villanueva Guerrero
miércoles, 13 de febrero de 2019
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