La sal de los espejos absorbe mi imagen pura, la introversión de los bordes. ¿Cuánta voz le queda al sonido? Suplico la prórroga del agua para sentir el calor ajeno que se atreve a ser corriente. Detrás del mar, subyace la idea de vida. Así quiero reconocerte, en el movimiento del origen, primer impulso de la naturaleza. Y volvernos cristal de un mismo diamante, nuestras bocas brillando hasta que el mundo alcance un nuevo equilibrio de amapolas fugaces. Flor y destello. Derrama tus labios en el lago de mi sombra.
© Laura Villanueva Guerrero
miércoles, 13 de febrero de 2019
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