Allí se mece el viento, sin piedad, lejos, moviendo otras vidas. Aquí se detiene el mundo, con todos sus vicios, inabarcable, bajo mi pisada pequeña. No sé librarme de tanta quietud. Hoy vuelvo a soñar con el movimiento. Y subo a la cima del espacio por los escalones del deseo. Uno a uno. Con tu boca transformando la idea de mi cintura. Todo se origina en la curva. El bien. El mal. Y el término medio de tu cuerpo donde aspiro deshacerme - partículas de rosas, pétalos danzando - alrededor de un punto álgido, hasta que los dos caemos en un mismo pozo de luz.
viernes, 20 de octubre de 2017
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Te irás, la vida se definirá por otros gemidos, se abrirá la puerta a la inmensidad triste. © Laura Villanueva Guerrero
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