Como una palabra
que va naciendo,
sílaba
a sílaba,
así recibo tu boca
y reproduzco
en voz alta
el lenguaje de tu saliva,
agua,
llanto,
pérdida,
y te rodeo
con mi esfera
de cálida
vida,
postrándome
otra vez
ante este vino
de aire y rosas
que brota
de tu ventana
izada
al sol.
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