Prendes en mis labios
un infierno inacabado
para que yo lo complete
con mis lunas de hambre.
El tiempo nace
de nuestra nada compartida.
Tus dragones y mis margaritas
se cruzan en una batalla nocturna
por el dominio del fuego o el aire.
Buceo insensata en la idea
de tenerte como un coral de materia marina,
pero no eres más que un hombre
que me busca, me atraviesa y me hiere.
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