Todas las terminaciones nerviosas de mi cuerpo hoy se concentran en mi nuca. Llega la noche. Te acercas a mi espalda como quien ruega redención. Y te muestro en silencio, la luz que está invadiendo mis muslos. Después de la tormenta, viene el infinito. Y un beso tuyo marcando el próximo vuelo de mi alma.
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