miércoles, 3 de agosto de 2016

Mar pétreo de Sísifo


Una brújula invertida
señalando tu ausencia
como único destino de mis labios.
Ése es el lugar adonde irán
a morir mis abrazos:
mi cementerio suspendido de elefantes.

A veces caen los huesos de algún recuerdo
y se me clavan como un dardo somnífero
en el alma deshabitada.

Otras, el polvo ya de una olvidado beso,
se me mete en los ojos
y vuelvo a verte sin querer
ni pronunciarte.

Y grito, siempre con tus verdades
atravesadas en los hombros,

pesado mar pétreo de Sísifo.

Yo te arrastro mar adentro,
y una ola te devuelve a la orilla
para tener que olvidarte de nuevo.

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