A veces se despliegan mis alas, pero son mis manos atadas al dolor, las que vuelan sobre tu cuerpo. Se desvanece mi sombra y surge la luz sometida al deseo. Si estás conmigo, sólo sé pensar con los dedos. El tacto se hace palabra roja en mis labios. Se abre cada idea, la flor nacida sin tiempo. Y no queda espacio entre los dos. La distancia sube a su paraíso de ausencia. Nos separa una canción quizá, el aire dormido. Y me besas con tu pensamiento de permanencia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
Eres luz, un brillo revoloteando en mi pecho, el cielo cayendo despacio como lluvia de verano, la oportunidad de Amar, el privilegio reno...
-
A veces era invierno y yo buscaba en tus manos un balcón oscuro de infinito con mi nombre. Llenabas mi cuerpo de pájaros (la caricia abs...
-
Abrázame en este desmayo del color que me sobreviene al verte, al oírte, al sentirte. Mis manos rejuvenecen cuando acaricio tu espalda. Me i...

No hay comentarios:
Publicar un comentario