Respiras la sombra de mi espalda y extraes luz caliente, color. Se me ha curvado el agua en la espera de tu aliento. Tantas noches con el vapor de la ausencia en los dedos...Y por fin llegas, como un grito del océano, rodeándome de labios, manos, párpados. No sé localizarte. ¿En qué parte de mí no has estado? Tu deseo está refulgiendo y nos brilla la piel como si empezara un nuevo verano. La pared emite nuestros sonidos. Y se guarda el calor, para cuando mi espalda vuelva a echarte de menos.
lunes, 20 de noviembre de 2017
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